tiempo atrás: desde el inicio

mis primeros recuerdos de la iglesia se remontan a cuando mi mamá nos llevaba a mi hermano y a mí a ese catecismo que es antes de inscribirte en el que te prepara para la comunión, de puros niños de preescolar o así.

la verdad recuerdo que no me importaba ir, nunca me llamó la atención. contrario a mi hermano, él disfrutaba mucho estar ahí, hacer preguntas, hablar del tema. incluso recuerdo que llegó a decir que hablaba con dios, que lo escuchaba y él le respondía lo que le decía. a mí eso me parecía imposible, porque por más que intentaba yo también hablar con dios, no lograba hacerlo, supongo que solo no podía entender cómo se comunicaba conmigo.

pasó el tiempo y se llegó el momento de prepararme para la confirmación y comunión. me aprendí todas las oraciones y pasé el examencillo que te ponen. me acuerdo de haber salido contenta cuando me dijeron que lo había pasado, pero no entendía qué era, me parecía un poco extraño que solo por haberme aprendido unas cuantas oraciones de memoria ya fuera "apta" para la comunión.

después de eso, no recuerdo haber ido con gusto a la iglesia mas que un par de veces. sinceramente nunca entendí bien qué era lo que se hacía o el significado de las cosas que repetía. las canciones que se cantaban eran pegajosas y lo que quieras, pero la misa no era para nada de mi atención.

me alejé mucho de la iglesia para ser honesta. conforme fui creciendo fui también haciéndome un juicio propio de las cosas que veía y vivía. muchas de las acciones que llegaba a presenciar no me hacían sentido, tampoco las cosas que escuchaba, así que decidí ir dejándolo de lado. me parecía que no necesitaba de la religión para hacer mi vida. me empecé a involucrar más en cuestiones científicas y filosóficas.

a pesar de esto, siempre hubo esa espinita que no me alejaba del todo de creer que existía un dios justo por ahí, en alguna parte, solo que no sabía dónde.

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